En los últimos años hemos tenido graves sequías en España, vinculadas al cambio climático. Además, a nivel mundial, la OMS estima que el 40% del agua potable se utiliza para el funcionamiento del sistema sanitario en edificios, agua que en gran medida acabamos utilizando como vehículo para evacuar los desechos (aguas negras).

Por estos motivos, por su escasez y su alto potencial de ahorro en los edificios, es importante reducir su consumo y reutilizarla. Cada vez son más comunes los dispositivos para ahorrar agua (cisterna de doble descarga, grifos con aireadores que reducen el caudal, riego programado por aspersión o por gota a gota…) La normativa actual, el Código técnico de la edificación, obliga a disponer una red separativa de aguas para poder acabar reutilizando el agua. Recogiendo y acumulando en un depósito las aguas pluviales, se pueden utilizar para el riego. Las aguas grises (aguas del lavabo, la ducha o la lavadora) se pueden reutilizar para los inodoros. De esta forma, se consigue reutilizar el agua y a su vez, disminuye el volumen de agua que debe ser evacuada por la red y tratadas en las depuradoras.

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